Ambientación
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La dinastía Targaryen domina con puño de hierro los Siete Reinos de Poniente desde el Muro hasta las Marcas de Dorne y las casas nobiliarias luchan por ascender en la esfera política y ganarse el favor de la corona. Los Hightower, que de momento han demostrado ser los más influyentes en la corte del rey Viserys compiten con los Velaryon, que como segunda vertiente de la familia real permanecen recelosos tras habérseles sido arrebatado el trono en el año 101.
La delicada salud del rey, que en los últimos meses ha ido empeorando con rapidez ha acrecentado las tensiones sociopolíticas de Poniente y el ambiente se ha emponzoñado. Las diferentes interpretaciones sobre el futuro de los Siete Reinos se han ido polarizando y la conformación de bandos es más que evidente en algunos casos, aunque por el momento nadie discute la posición de la princesa Rhaenyra Targaryen como legítima heredera al Trono de Hierro, tal y como el testamento del rey enfermo augura. Las riñas entre nobles van en aumento y el peligro de que los Reinos se fragmenten se palpa entre las capas más altas de la sociedad nobiliaria y la corte.
Dorne, al sur, continúa independiente y la hegemonía de sus tierras dependen únicamente de la familia Martell, pero no por ello permanece impasible ante la creciente tensión en los otros reinos. Del mismo modo, el Reino de las Tres Hijas permanece atento a lo que ocurre en Poniente, preocupado por la posibilidad de que un conflicto interno extienda la incertidumbre y el peligro a Essos.
¿Qué será de los Siete Reinos si el papel estabilizador de la corona fracasa? ¿Serán las tensiones en los Siete Reinos el preludio de una guerra civil?

Momento Actual
Han pasado dos meses desde el Torneo celebrado por el día del nombre del Rey Viserys y pocas son las noticias que llegan desde la Fortaleza Roja.
Los rumores sobre el fallecimiento del Rey no hacen sino aumentar ya que desde el baile de clausura nadie lo ha visto a excepción de su propia familia. ¿Seguirá vivo el Rey? ¿Quién lo sucederá en el Trono de Hierro? Los rumores se extienden como la pólvora y prometen tener el mismo efecto devastador si una chispa se acerca.
Los partidarios de verdes y negros se preparan para colocar la corona sobre la cabeza de su elegido y es que mientras unos se enfrentan en favor de lo dicho en el testamento del Rey, otros prefieren sangre nueva y a fin de cuentas un hombre al mando de todo.
La tensión es evidente, más que ahora la Ruta Comercial "de los verdes" como es llamada comienza a dar frutos. Pero ¿Es una tensión real que se traslada a la familia real o es solo un espejismo de aquellos ajenos a esta?
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¿La calma precede la tormenta? || Aegon || Flashback

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¿La calma precede la tormenta? || Aegon || Flashback

Mensaje por Helaena Targaryen el Vie Ago 26, 2016 1:17 am

Luego de su visita a los reyes, como cada noche acompañada de sus hijos, los metió en sus camas y los arropó tras leerles un cuento, dando un beso a los gemelos y dejándolos a cada uno en su cama mirándolos dormir como si fueran su mayor tesoro. En sus brazos, su otro hijo, llevaba ya rato dormido... El pequeño Maelon era carácter en frasco pequeño, pero acostumbraba a dormir como un bendito. Ya pesaba y aunque los brazos se le cansaban, no quería quitarle aún el gusto de dormirse en ellos. Lo siguiente que hizo fue meterlo en su cuna y arroparlo... había intentado ya que durmiese en una cama, pero tendía a escaparse y usar el pasillo interior del patio que conectaba todas las habitaciones de la planta del torreón dónde vivían para ir corriendo a dormir con sus padres... Esto la preocupaba, pues la caída al patio de producirse podría ser fatal.

Al terminar fue al baño que ya le habían preparado las criadas... Desde la enorme bañera que emitía un olor intenso por las hierbas que usaba para el baño y teñían el agua como si fuese sangre, veía una espléndida vista de la bahía del Aguasnegras.

Sabía que esa noche Aegon nada más cenar se había marchado con Aemond, lo cual implicaba que posiblemente no volviese hasta el amanecer y que volviese en un estado a su modo de ver lamentable: apestando a alcohol y sexo, con la ropa sucia, quizás con rastros de haberse peleado, algún mordisco de alguna amante y para colmo aún bebido.

No es que su esposo fuese un borracho, pero Aemond y él cuando salían sacaban lo peor el uno del otro, cuando solo debía verlos como sus hermanos esto le parecía hasta digno de chanza, pero desde que se casó con su hermano mayor la princesa hacía lo que podía por tolerar todo aquello. Cada año se cansaba más que el anterior de aquello, pero sabía que la edad no les frenaría los pies a sus hermanos, menos a su esposo, que parecía vivir por y para poner a prueba la paciencia del mundo.

El baño la relajó y la ayudó a recordar con suma facilidad que lo suyo con Aegon no era una historia de amor, era solo una relación de necesidad y compañerismo, de cariño y aprecio y que ella debía apoyarlo en todo, no enfadarse con él... Esto era más fácil de recordar al principio, antes de tener hijos y saber que él los tenía con otras, cosa que si que despertaba su peor cara, teniendo que domarla con mucha fuerza de voluntad... pero ahora que tenía a Aedan se calmaba más fácilmente... No podía reprocharle el tener amantes, el cinismo no iba con ella y nunca había ido.

La rutina fue la de siempre. Se lavó la larga cabellera platinada y la secó, peinándola con mimo y echándose aceites para que brillase y oliese a flores exóticas. Otros fueron los aceites que uso con su piel luego de sacarse con una toalla de lino, con el camisón ya puesto, se marchó a la cama atravesando el pasillo del patio... los guardias mantuvieron la vista firme y posiblemente no viesen nada interesante en mirarla. Ventajas de no ser considerada una belleza.

Entró a la habitación más grande de la torre, la cual ocupaba casi por completo uno de sus lados. En esta enorme habitación, las puertas daban a una amplia zona de mesas y sillones, con espacio para al menos invitar a una docena de personas y estar amplios. Había algunas librerías con los libros que más solían usar ella o su esposo y algunos objetos decorativos de regalos de boda o día del nombre que habían acumulado y les parecían dignos de lucir. A cada lado de la habitación, cinco escalones y unas columnas de las que caían unas sedas dividían el espacio que correspondía en sí a la habitación de Helaena y su marido. Lo bueno de ser hermanos era que la confianza era ciega y no tenían mucho que ocultarse el uno al otro, aunque ella prefería no entrar al espacio de Aegon sin un buen motivo, cuestión de respeto.

Fue a su cama y se tiró, disfrutando de la brisa fresca que entraba por la ventana se preguntó si todo seguiría en aquella calma tensa pero rutinaria cuando muriese su padre. Al pensar en Rhaenyra reinando vino a su cabeza si su hermana mayor los desterraría a Rocadragón como su padre la mandó a ella allí para evitar las peleas continuas... La absurda idea en ese momento de alejarse de Desembarco le causó una inusual nostalgia, solo interrumpida por las risas estruendosas que venían por el pasillo... ¿Habría terminado ya la fiesta de sus hermanos? No lo sabía, el tiempo se le pasaba volando en esas noches de insomnio dónde pensaba más de lo debido.


Última edición por Helaena Targaryen el Sáb Ago 27, 2016 8:55 pm, editado 1 vez
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Re: ¿La calma precede la tormenta? || Aegon || Flashback

Mensaje por Aegon Targaryen el Vie Ago 26, 2016 1:20 am

Vamonos ya imbécil –Dije riendo tironeando del brazo de mi hermano Aemond el cual parecía estar demasiado encariñado con una de las mujeres del bar –Quédense un poco mas mis príncipes –Dijo una de ellas mostrándonos sus senos los cuales eran tentadores, mi hermano estaba prendido en las llamas de la lujuria sin embargo me vi obligado a enfriarlo rápidamente –Tenemos el torneo en unos días, si no te levantas temprano para entrenar te va a ganar cualquier imbécil con una espada de madera –Entonces en ese momento me miro seriamente y apretó los puños con fuerza guardando cualquier sentimiento libidinoso comprendiendo que tenia un deber con la casa y con el mismo. El portar el apellido Targaryen después del nombre no era algo fácil, mucho menos después de todos aquellos míticos personajes que estuvieron antes que nosotros.  El saber que todos siempre te miran esperando que hagas algo grandioso, sea bueno o malo, todos siempre esperan algo de ti. Y me atrevo a decir que para mi y para mi hermano la derrota no era admisible. No porque nuestro padre nos obligara a ser los mejores, sino porque nosotros mismos éramos tan orgullosos que no podíamos vernos vencidos nunca.

Salimos de aquella taberna y entonces la oscura noche se vio iluminada por la luz que se colaba de la puerta por la que pasábamos. Del otro lado se escuchaban gritos y risas de los típicos borrachos de todas las noches. Sin embargo cuando esta se cerro todo se volvió silencio y luego de unos segundos nos encontramos caminando bajo el cielo estrellado. No pude evitar mirar hacia arriba y quedarme gran parte del viaje perdido en aquellas lucecitas brillantes que decoraban todo ahí arriba. Solo podía pensar si alguna vez sería capaz de ir hasta allí y ver de qué se trataba todo eso que había en aquello tan negro.

Entonces perdido en cosas tan mundanas como las estrellas me vi empujado –Imbécil –Solté a Aemond al verlo reírse por aquel acto tan infantil de su parte. Mi hermano era un hombre hecho y derecho, sin embargo seguía siendo un inmaduro e impulsivo, tal vez aquello ultimo lo teníamos en común. Luego de una tediosa caminata penetramos las puertas de la fortaleza roja pasando al lado de los guardias. Estos nos miraron y seguramente por sus cabezas pasaron las imágenes de nosotros dos de juerga emborrachados y con mujeres. Pero no era asi, aquella noche había sido sumamente tranquila, aunque no negaba que muchas anteriores si habían sido desastrosas. Sin embargo esta vez teníamos ocupada la cabeza en otra cosa, en el gran torneo que iba a celebrar nuestro padre. Una oportunidad para lucirnos y demostrar de lo que estábamos hechos en verdad, donde todos los caballeros del poniente, fueran de la casa que fueran, podrían competir de igual a igual y demostrar su valia.

Subimos algunas escaleras y llegamos a los dormitorios –Eran buenas tetas –Dijo  para que luego nos hechemos a reir un poco –Shh… Ya vete a dormir –Le dije sonriendo despidiéndome de el preocupado por no despertar a los niños. Camine hasta la habitación de ellos y abri la puerta muy lentamente para acercarme y verlos dormir. Aquello realmente me encantaba, sus preocupaciones eran tontas, si es que las tenían. Solo se dedicaban a comer, dormir y jugar, no cargaban con el peso de ser adultos. Di un pequeño suspiro amantando bien a los gemelos y luego camine hacia Maelon y bese su mejilla con cuidado de no molestarlo demasiado y sin mas me fui procurando no hacer ruido. Una vez fuera camine hacia el dormitorio en el que dormíamos Helaena y yo para luego entrar. Ya en el interior me relaje por completo, casi como si aquel fuera un lugar sagrado. Me desabroche el cinturón dejando a Fuegoscuro a un lado de mi cama y me quíte la ropa quedando solo con el pantalón. En ese momento observe hacia el lado de mi esposa y me entro la curiosidad por saber si se encontraba.

Camine hasta allí y asome un poco mi cabeza por aquella gran cortina para encontrarme sus dos bellos ojos iluminados por la luz de la luna que se colaba por la ventana –¿Desvelada? –Pregunte interesado en saber cómo se encontraba, últimamente no estábamos pasando demasiado tiempo juntos y comprendía que aquello era algo malo para ambos. Si, soy culpable, un mal marido, pónganme el titulo que quieran. Puedo cargar con el peso de todos mis errores, pero realmente no podía evitarlo. Amaba a mi mujer, a mis hijos, ellos estaban primeros siempre, sin embargo me resultaba imposible no caer en la tentación de explorar otras mujeres. Helaena era buena, correcta, comprendía cómo eran todas las cosas, y aun así nunca se había quejado. Ella era todo lo que yo no era, tal vez aquella era la razón de que padre decidiera casarnos. ¿Pero en verdad podía medirse el amor simplemente en lo sexual? ¿El estar con alguien más te hace amar menos? No lo creía –Es una linda noche,  ¿verdad? –Comente caminando descalzo para recostarme en la cama mirándola apoyado en uno de mis codos –¿En que piensas? Hela
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Re: ¿La calma precede la tormenta? || Aegon || Flashback

Mensaje por Helaena Targaryen el Vie Ago 26, 2016 10:17 pm

Casi podría haber jurado oír algo sobre unas tetas y suspiro pesadamente, por suerte pronto el ruido cesó y supo que Aegon iba lo bastante sobrio para cuidarse de no despertar a los niños. Se dio un par de vueltas en la cama y apagó la luz, prefiriendo que pensase que dormía cuando entrase. Llevaban varios días dónde apenas coincidían y si lo hacían siempre era con los niños, aunque esto tampoco la disgustaba, a fin de cuentas era muy feliz de que al menos Aegon no sacrificase el tiempo con sus hijos y cuidase de ellos, pues era un buen padre.

Pero era igual su marido y ella muchas noches se había dormido esperándolo y había pasado muchos días extrañándolo... Quizás por eso su corazón se había abierto a otro hombre, a uno que no se hiciera de rogar y siempre corriese junto a ella cuando ella así lo quería. No esperaba ya despierta, ni rogaba por un beso, ni mucho menos soñaba despierta con que su hermano y esposo se conformaría con ella algún día.

En cierto modo, lo único que ya le dolía era en primer lugar, que tuviese hijos con otra, que hubiese por el mundo alguien con la misma sangre de sus hijos, que fuese un peligro o un estorbo a futuro para sus niños. Y por último, aunque no menos importante, la lástima y burla que creaba en torno a ella el ser la mujer de un hombre de cuyas infidelidades estaba enterado todo el reino. De haberlo querido, Helaena habría podido mandar matar a cada amante que él había tocado desde los quince años... No le habría costado más que un par de monedas de oro y nulo esfuerzo. Pero ella se repetía a menudo que no era así, aunque algo muy oscuro en su interior susurrase que si podía ser así, que cualquier problema podía solucionarse... A sangre y fuego.

En eso pensaba cuando Aegon entró al dormitorio, lo oyó irse desvistiendo alejar sus pasos presumiblemente hacía su cama, por lo que se relajó y abrió los ojos, aún con esos pensamientos sombríos en la mente casi no tuvo tiempo de darse cuenta de que Aegon estaba ahora frente a ella, abriendo los cortinajes y penetrando en su espacio de privacidad como solo a él y sus hijos dejaba. La mirada que lo recibió fue asesina, cruel, casi ardía como el fuego, alejada de la dulzura habitual, una que solo ciertos demonios despertaba en la princesa. Pero como siempre, logró calmar el fuego que ardía en su interior pugnando por destruir todo y volvió a ser ella, la de siempre, casi como si toda la atmósfera de la sala hubiese cambiado, aunque no hubiese abierto la boca. Permitió la cercanía de su esposo.

-Si, hace una linda noche, supongo que es eso lo que me desvela... Pensar que una noche tan hermosa no puede dejarse pasar- podría haberle dicho que le apestaba el aliento a cerveza. O que al acercarse un poco a él en ese mismo instante, había sentido un perfume en su piel que no era suyo, mucho menos propio. Podría haberle dicho que esas no eran horas, que no la molestase para ser su segundo plato... pero nunca palabras así habían salido de sus labios y posiblemente, nunca lo harían.- Solo en tonterías... En que debo hacer abrillantar tu armadura y la vaina de Fuegoscuro antes del torneo, que el sastre debe venir a terminar mi vestido y el de Jara... Lo dicho, tonterías- murmuró dándole y suave beso en la frente, cuidando de él como de un niño, como del hermano que era. La misma sangre les unía y solo un año los había separado, así que en algunas cosas ella era más madre y hermana que esposa.
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Re: ¿La calma precede la tormenta? || Aegon || Flashback

Mensaje por Aegon Targaryen el Sáb Ago 27, 2016 8:22 pm

En ese momento comprendí que todo ya no era como antes, que todo posiblemente ya había cambiado para no volver hacer como en un pasado. Aquella mirada de Helaena perforo mi corazón, era una mirada de odio y asco, como si mi simple presencia le molestara. ¿En que momento había logrado generar esos sentimientos en ella que siempre había sido lo completamente opuesto? Aceptaba mi culpa, no era un hipócrita, no iba conmigo, sin embargo eso no significaba que no dolía. El ver como el “ideal” de familia se desmorona como un castillo de arena, hermoso, pero que tarde o temprano termina cediendo. No pude evitar replantearme si era correcto seguir con aquello así como estaba. Con miradas tristes y furiosas, apenadas, con miradas hirientes, ¿en verdad debía ser así? Yo la amaba, pero no podía complacerla como ella quería. Ella me amaba, pero no podía soportar lo que yo le hacía. Y cuando hablo de soportar no hablo de quedarse callada la boca, eso era simplemente fuerza de voluntad. Cuando hablo de soportar hablo de su corazón, no sabía si su corazón podía soportar aquello. No sabia si con cada noche que me desaparecía ella sufría por tener un esposo tan asqueroso como el que tenía.

El divorcio no existía en nuestro mundo, no era una opción, sin embargo si podía encontrar posibles soluciones a nuestro malestar. Charlarlo, decidir ser un matrimonio para el exterior y luego ni tocarnos. Me podía alejar aun mas de ella y dejar de molestarla con mi presencia, no tocarla, no besarla, tal vez en el fondo eso era lo que ella quería. ¿Qué si eso me dejaba conforme? En absoluto, mi amor por Helaena era particular. Era mi hermana y mi mujer, era la madre de mis hijos, ella era la única que me comprendía. Y tal vez justamente porque la amaba debía hacer algo para que ella no se viera aun mas dañada. La mire de lado, con su silueta adornada por el brillo de la luna, y por un instante mi mano fue a su cabello para acariciarlo pero entonces me arrepentí. El cargo de conciencia me ataco, la culpa, el saber que la estaba lastimando. Aquella noche no había estado con nadie, no había tenido necesidad, pero eso no significaba que no lo hubiese hecho repetidas veces con otras mujeres.

Escuche sus palabras y le medio sonreí con la mejor cara que podía ponerle –Realmente son tonterías, yo puedo ocuparme de mis cosas Hela… Tu preocúpate por los niños y por ti –Le aconseje cerrando los ojos al recibir su suave beso en mi frente. Un beso cálido y tierno que me encantaba, un beso que no me daba ninguna mujer excepto ella. Di un suave suspiro volteándome para mirar el techo de la habitación usando las manos como almohada –Esos niños están cada vez mas grandes… Es increíble como pasa el tiempo –Dije pensando en lo minúsculos que eran en sus nacimientos. Especialmente Jara que era muy débil y delicada, sin embargo se había vuelto una niña un poco mas resistente. Deseaba lo mejor para ellos, no tenia nada mas en el mundo que ellos. ¿Qué puede desear un hombre mas que herederos?¿Que puede  desear mas un hombre que una mujer que lo ame? Las demás cosas eran dispensables. Riquezas, poder, cualquier cosa que puedan nombrarme no se compara a lo anterior.

Me senté en la cama dándole la espalda mientras miraba mis pies en el suelo –Se acerca otro torneo… -Dije pensando en algunos anteriores –]De seguro los pequeños se van a divertir mucho, especialmente Jaehaerys… Cada dia mejora mas con la espada –Dije sin poder evitar sonreir al pensar en mi hijo mayor el cual amaba luchar como mis hermanos y yo. Algunas cosas definitivamente están en la sangre –Quiero pasar el dia con mis hijos, podríamos ir a comer a algun lugar bonito… O quedarnos aquí en el castillo los cinco juntos. ¿Qué te parece? –Pregunte girando un poco para mirarla de reojo.
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Re: ¿La calma precede la tormenta? || Aegon || Flashback

Mensaje por Helaena Targaryen el Sáb Ago 27, 2016 8:39 pm

Cerró los ojos cuando vio a Aegon ir a acariciar su cabello. Siempre le hacía, a él le gustaba jugar con él, peinarlo con los dedos y ella había aprendido a disfrutar de esos pequeños gestos. Le traían recuerdos de la primera noche dónde miró a su hermano con otros ojos, sabiendo que en unas lunas sería su esposo... Aquel día salieron a montar en dragón y habían hablado el uno con el otro como posiblemente nunca antes lo hicieron. Y fue su primera noche juntos y aunque cualquier de saberlo pensaría que a Aegon le costó poco desflorar a su hermana menor, lo cierto es que jamás se tocaron de una forma indebida antes de su noche de bodas... No, aquella noche solo durmieron abrazados y ella sabía que posiblemente era la única mujer en la vida de su hermano que pudiese decir eso... Pero la mano de Aegon jamás llegó a acariciar sus cabellos y eso la hizo abrir los ojos y mirarlo preocupada.

-Ocuparme de tus cosas es parte de mi deber como mujer, es un privilegio ocuparme de que mi marido luzca impecable e imponente frente a todo el reino...- dijo acariciando su fuerte mandíbula.- Muchas mujeres me envidian por ello, no lo olvides.

Entonces él se giró y la idea de que algo le ocurría fue creciendo en su interior, haciéndola sentir cierta ansiedad. ¿Había hecho algo que lo había disgustado? ¿Lo había molestado...? Por un momento solo algo vino a su cabeza: la había descubierto. Sabía de su infidelidad.

Lo abrazó poniendo la cabeza sobre su pecho, aguardando que Aegon dijese algo. Una pista sobre el oscuro pensamiento que lo tenía así... Que la gritase o incluso la emprendiese a golpes con algo de ser preciso. Aquella calma le sabía amarga, la angustiaba, porque sentía que algo no estaba bien.

-Si, guapos, sanos y altísimos. Se parecen a ti en eso, menos mal, porque yo soy muy bajita...- dijo intentando que el humor no le cambiase o que al menos no se notase. Era relativamente cuando hablaba de los niños, porque solo pensar en ellos podía quitarle cualquier pesar.- Y Maelon... Hace un suspiro te entraba casi en una mano y ahora ya corretea y golpea cosas con su espada de madera. El terror de su abuela cuando se acerca a las antigüedades.

No le quedó de otra que apartarse para que Aegon pudiera incorporarse y sentarse dándole la espalda. Se arrodilló sobre la cama tras él, mirándolo cada vez más preocupada, poniendo una mano en su amplia espalda. No sabía qué decirle. El príncipe no era de los que se callaban las cosas, por eso la situación de saber que algo le ocurría pero no el qué la dejaba tan en vilo.

-Ya sabes, no dejes que te vuelvan a romper las costillas- dijo intentando reír, pues siempre le recordaba el primer torneo ya siendo marido y mujer dónde él le dio uno de los peores momentos de su vida... Ahora solo era una mera anécdota.- Tiene tu talento para el combate... A fin de cuentas es hijo tuyo. Tan guapo, tan listo, tan intrépido como tú... Y se parece en algo más: vive por y para agradar a su padre, queriendo ser tan bueno como tú en todo y que te sientas orgulloso- poco sabían la presión con la que Aegon vivía respecto a las expectativas ajenas. Pero ella lo conocía bien y sabía de sus preocupaciones, de sus miedos, de sus anhelos, igual que él conocía los suyos. Sostuvo su mirada y finalmente se puso tras él, abrazándolo, puso la barbilla en uno de sus hombros.- Si, podríamos ir en un barco a navegar un poco... a los niños les gustará. Pero antes, dime qué te atormenta... Algo te ocurre y me aterra que no lo digas. Muy terrible debe ser lo que te ronda la cabeza para que no me lo digas si quiera a mi...- suspiró, tensa.- ¿Hice algo malo?- preguntó, aunque ella sabía la respuesta.
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Re: ¿La calma precede la tormenta? || Aegon || Flashback

Mensaje por Aegon Targaryen el Sáb Ago 27, 2016 8:45 pm

Sentí sus delicados dedos recorrer mi rostro y no pude evitar dejar salir un largo suspiro de placer. Hela podía calmarme como ninguna mujer en todo Poniente, tenía la facilidad de domar fieras. Con ese carácter tan amoroso y bonachon era una jinete de dragón, y no solo eso, había logrado domesticarme en cierta forma. Mi hermana, mi esposa, ella tenía las características que ninguna mujer Targaryen (con vida) tenia. Solidaria, entregada, cariñosa y bondadosa, la hija antagónica de la casa –Tu deber como mujer es para con la casa y con nuestros hijos, yo debo ser algo secundario –Aquello fue prácticamente una petición que le estaba haciendo –No soy mas un niño que necesita que estén tras el haciéndole las cosas, además tu tienes tus ocupaciones personales y no quiero que mal gastes tu tiempo en algo que te parecen instrumentos para aumentar mi ego –Dije de buena manera y con sinceridad, después de todo para ella los torneos simplemente servían para que los machos compitiéramos para ver quien era el alfa en una clara muestra de frivolidad. No la culpaba, puede que aquellos eventos tuvieran algo de eso. Sin embargo yo prefería verlos con otros ojos, prefería verlo como un momento en el que las culturas lograban coincidir y se generaba un intercambio de conocimientos.

Coloco su cabeza en mi pecho y trague saliva sin poder evitarlo, la mire allí acurrucada en mi cuerpo como una niña y no pude evitar acariciar su cabello de una vez por todas. Mis dedos se enredaron en su cabello peinándola con cuidado mientras la escuchaba hablar de las virtudes de mis hijos –Tu eres perfecta para mi –Reconocí cerrando los ojos un momento para disfrutar de aquella instancia con mi esposa. Reí ante el comentario de Maelon y asentí –No le digas antigüedades a la basura, yo no entiendo porque no tira todas esas baratijas –Me pregunte con media sonrisa pensando un momento en toda mi familia. En mis hijos, en mis padres, en mis hermanos, sus virtudes y sus defectos. La forma en la que todos nos complementábamos perfectamente llenando el hueco que el otro dejaba libre. Un claro ejemplo éramos nosotros dos, tan distintos pero al estar juntos nos sentíamos completados, o por lo menos yo.

Al sentarme y darle la espalda pude sentir como su mano se posaba sobre mi lomo y medio sonreí sin quitar la mirada del suelo –Ya soy mayor, y mejore bastante estos años… No te preocupes que me ira bien –Le quite cualquier pesar sobre aquel tema y luego  sentí su abrazo y su rostro a un lado del mio. Recordé aquel torneo en el que había vencido sin embargo el costo había sido un par de costillas rotas y meses de reposo tomando la mierda de medicina del maestre. Pero luego de todo eso ella me hizo una pregunta que me obligo a contener el aliento un par de segundos. Trague saliva llevando mis manos a las suyas que envolvían mi cintura como un cinturón y entonces las acaricie –Tu nunca haces nada malo Helaena… Y si asi fuera creo que mereces el perdón –Comente de forma segura pensando en que ella siempre caminaba por la senda de lo correcto –Solo soy yo… Siento que te estoy lastimando y no quiero hacerte sufrir –Aquellas palabras fueron en un tono muy bajo, casi como si fuera un secreto entre nosotros dos. Mi voz se notaba quebrada, casi con dolor, me costaba hablar de aquello con mi mujer –Quiero que sepas que te amo, a ti y a nuestros hijos. Sin importar lo que digan, los amo y siempre serán mi prioridad –Le aclare sintiendo mis ojos humedecerse para luego parpadear y volverlos a la normalidad.

Lentamente me deje caer hacia atrás dejando salir el aire de mis pulmones y quede con mi cabeza recostada en sus muslos mirándola desde abajo junto con el techo de la habitación –No te preocupes… Solo son tonterías mías, últimamente mi cabeza no esta muy espabilada –Me disculpe con ella tratando de volver a la normalidad para luego vernos allí en la cama y pensar en cuantos días hacia que no compartíamos una noche como marido y mujer. – Discúlpame, de seguro quieres dormir y yo te estoy molestando –Comente apenado intentando sentarme – Creo ya que es hora que me vaya a mi cama, no quiero que te desveles aun mas por mi culpa.
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Re: ¿La calma precede la tormenta? || Aegon || Flashback

Mensaje por Helaena Targaryen el Sáb Ago 27, 2016 8:46 pm

-No fue eso lo que juré en el septo frente a todos los nobles del reino, nuestra familia y Los Siete- le recuerda cuando le pide que él sea algo secundario.- Es lo menos que puedo hacer... No es una molestia ocuparme de tus cosas Aegon. De verdad- ríe cuando oye lo del niño, aunque sigue tensa.- Eres mi niño entonces, con más razón he de cuidar de ti. ¿Qué harías sin mi ocupándome de que todo esté bien?- suspiró pesadamente ante su “no malgastes tu tiempo”.- ¿Qué te ocurre hermano? ¿De cuando quererte es malgastar el tiempo...? También me casé con tu ego, con tu pasión con los torneos. Si a ti te hacen feliz, a mi también.

Por fin su hermano pareció calmarse un poco y en cuanto empezó a acariciarle el cabello ella cerró los ojos calmándose poco a poco, relajada, suspirando de placer por aquel pequeño gesto tan íntimo entre ellos. Cuando los prometieron ella se disculpó con él, lo recordaba como si hubiese sido ayer. Se disculpó por no ser más guapa, por no ser más inteligente ni con más carácter, por ser un estorbo en cualquier interés de Aegon por el trono. Él le dijo que muchas mujeres la envidiarían por esa larga melena, más platina que la de sus hermanos y su hermana, por sus ojos. Fue la primera vez que Helaena recibía un piropo sincero y que se sentía hermosa a pesar de sus carencias físicas.

-Tú fuiste el primero que me miró como si yo realmente valiese algo... Me has hecho sentir perfecta desde ese primer día- rió por lo de las antigüedades. La princesa  no era muy de valorar objetos, las posesiones tenían fecha de caducidad, todas terminaban desapareciendo, solo valoraba algunas de valor sentimental.- Bueno, a ella le gustan y sabes que sufre cuando Maelon las rompe. Y claro que me preocupo, eres mi esposo, el padre de mis hijos, mi hermano... ¿Qué clase de mujer sería si no me preocupase por tu bienestar?- le beso la mejilla antes de escuchar entonces sus palabras.

Al oírlo así solo lo abrazó con fuerza y con las manos acarició sus brazos, acariciando con la nariz su mandíbula sintiendo que los ojos se le llenaban de lágrimas, sin saber qué decir. Quería mucho a su hermano, tantísimo que era fácil que ambos se dañasen a veces, la vida era así. Querer a alguien era darle el poder de destruirte.

-Me sobrestimas, no soy tan perfecta, ni tan buena...- murmuró con voz llorosa.- Yo solo intento hacer lo mejor, por nosotros. Por nuestra familia...- respiró hondo tratando de no romper en llanto, logrando así un sonido lastimoso.- Ya sé que nos quieres y nos quieres hacernos daño. ¿Pero no entiendes que tus actos tienen consecuencias? Hace unos meses tuviste otro hijo, con otra... y no es el primer bastardo...

Dejó que se recostase sobre sus muslos y le acarició el cabello, mirando ella al frente para intentar ocultar lo evidente: las lágrimas le recorrían las mejillas sin poder evitarlo. Se sentía tan culpable, al mismo tiempo que dolida, al mismo tiempo que estúpida. No le dolían tanto las infidelidades como los hijos resultado de eso y sobretodo que todo el mundo lo supiera. Eso era lo peor.

-No te vayas- le pidió ya rompiendo a llorar, sollozando como una niña.
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Re: ¿La calma precede la tormenta? || Aegon || Flashback

Mensaje por Aegon Targaryen el Sáb Ago 27, 2016 8:48 pm

Nunca había sido un tipo demasiado creyentes, no podía creer en la existencia de dioses que permitieran que sucedieran todas las cosas que sucedían. También intentaba ponerme en lugar de ellos y se me hacía imposible. Solo pensaba que si yo fuera tan poderoso y estuviera en todos lados, me sería imposible no bajar a la tierra a acomodar todo en su debido lugar. Aunque la verdad es que las religiones son diversas y cada uno comprendía a los dioses de diferentes maneras –Me alegra saber que eres una mujer de palabra, hermana –Agregue orgulloso de su honor como madre, esposa, como hermana e hija, Helaena buscaba siempre no fallar en aquello donde tenia responsabilidad – Yo soy el que debe cuidar de ti Hela, sin embargo últimamente siento que no estoy cumpliendo con mi tarea –Dije sincero en un acto de sinceridad, en aquel momento mi cabeza era una bola de ideas entre cruzadas. Sentimientos que se chocaban entre si y todo mi ser parecía estar a punto de entrar en colapso, tal vez el mantener mi posición firme e inmutable todos los días favorecía a que todo se acumulara en mi interior y en algún momento terminara explotando.

Tu autoestima siempre fue muy baja hermanita, tal vez simplemente yo solo fui un oportunista en ese momento –Dije con media sonrisa pensando de la misma manera que había pensado aquella vez, no comprendía porque ella se sentía tan inferior a las demás. Todos deseaban tener nuestra sangre, nuestras “hermosas” y “únicas” facciones. El cabello de Hela, sus ojos, su poder interior, ella tenía tantas cosas y nunca había sido capaz de darse cuenta de aquello – Tampoco creo que el niño pueda ser tan desastroso siendo tan pequeño, nuestra madre es una exagerada –Comente rodando los ojos pensando que Alicent siempre tendía a ser algo bastante fatalista con cosas simples.  Entonces sentí sus brazos apretarme con todas sus fuerzas, lo cual lo sentí como un suave abrazo. Escuche su voz quebrada y rota, aquella conversación no nos hacia bien a ninguno de los dos, sin embargo era necesaria para sobrevivir aquello por lo que estábamos pasando – Eres lo mejor de esta familia, eso es decir mucho hermana…- Acaricie sus manos con las mías recorriendo cada uno de sus dedos, entonces me dijo aquello de mis hijos bastardos y suspire cerrando los ojos –Es algo que no lo controlo… Mis hijos legítimos son tuyos, con los que paso tiempo… a los que le cuento historias, a los que arropo antes de irse a la cama –Le explique intentando ser claro de alguna manera –No debes sentirte menos, eres y serás el único amor de mi vida por siempre… Nadie compite contra ti, no pueden, todo el mundo lo sabe.

Creí que en ese momento era lo mejor irme, dejarla descansar y no atormentarla con mis cargos de conciencia. Pero solo al pararme ella comenzó a llorar como una niña suplicando que me quedara a su lado y no pude evitar dejar salir un largo suspiro – Esta bien, me quedare –Dije con media sonrisa tomándola de la nuca para esconder su rostro en mi pecho sintiendo como este se mojaba por las lagrimas. Con cuidado me volví a recostar lentamente acariciando su cabello y con otra mano su cintura, consolándola y cumpliendo con mi deber de marido –No me gusta verte llorar Hela... Hablemos de otra cosa –Le pedi volviendo a la normalidad para poder acompañar a mi mujer en aquel momento. Debia ser el fuerte, el duro, el que recibiera los golpes, habia bajado la guardia por solo un momento y desencadene todo aquello. Mis dedos recorrieron su cabellera cual peine y luego trague saliva


It's Always Summer Under The Sea escribió:
It's always summer
Under the sea
I know, I know, oh, oh, oh
The birds have scales
And the fish take wing
I know, I know, oh, oh, oh

The rain is dry
And the snow falls up
I know, I know, oh, oh, oh
The stones crack open
The water burns
The shadows come to dance, my lord
The shadows come to play
The shadows come to dance, my lord
The shadows come to stay


Comencé a cantarle con voz suave y clara mientras velaba por ella aquella noche tan particular. Aun recordaba aquella vieja canción que nuestra madre nos cantaba para hacernos dormir cuando éramos niños. Una canción con una letra muy particular pero que sin embargo cumplía con su objetivo. Tal vez Helaena no se durmiese, pero esperaba poder ayudar a calmar su dolor.


Cancion:
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Re: ¿La calma precede la tormenta? || Aegon || Flashback

Mensaje por Helaena Targaryen el Sáb Ago 27, 2016 8:49 pm

-No lo soy, pero intento serlo... E intento que mis errores no nos hagan daño- dijo sincera tragando saliva con dificultad, negando rápidamente al oírlo.- Lo haces lo mejor que puedes y ver que te esfuerzas en ello a mi me es suficiente. Eres un buen marido... No perfecto ¿Pero qué hombre lo es?

Empezaron a hablar de temas menores, no porque sus hijos no fuesen importantes, si no porque era evidente que hablaban de aquello para intentar aligerar la tensión del momento, para aportar un pequeño rayo de luz entre la oscuridad que parecía cernirse sobre ellos especialmente esa noche. Los matrimonios no son perfectos, hay disputas, desencuentros, decepción y muchas veces dolor, pero el saber afrontarlo para seguir juntos adelante es lo que vuelve un matrimonio algo verdadero, una real alianza, no solo un pacto de interés.

-No soy la mejor, ni pretendo serlo... Solo no quiero decepcionaros a ninguno...- susurró lo que él tan bien sabía. Y ella igual sabía que su marido y hermano saboreaba a diario ese miedo a crear decepción con sus actos entre los que los rodeaban. Era un gran peso el que cargaban.- Y tampoco puedes controlar que un día una de tus amantes aparezca en la corte con tu bastardo a buscar un trato especial- murmuró dolida, no sería el primer caso. Sin contar que a Aegon le diese por legitimar a esos niños... ¿en qué la dejaría eso a ella?.- Si solo somos nosotros los que te importamos, sácalos de desembarco a todos, a ellas y a esos niños, antes de que un día me deje llevar por la sangre del dragón y haga algo de lo que nos arrepintamos todos- dijo, la tensión en su cuerpo era tal que comenzó a temblar, porque el deseo de cometer una brutalidad contra esas mujeres y esos niños sin rostro, esos niños de rasgos Targaryen, era fuerte. Como si el fuego la dominase queriendo que no quedase nada más que cenizas... y ella no quería ser así. Pero Helaena jamás pronunciaba amenazas de violencia de no estar dispuesta a cumplirlas.- Lo que todo el mundo sabe es que soy una cornuda. Cuando te vas de juerga hasta los criados me miran con cara de lástima, me siento humillada en público- le explicó.- Si no puedes contenerte, lo menos es que no me dejes por estúpida ante todos. Eso es lo que todos saben, que no soy lo bastante mujer para ti. Creo que no pido tanto... Dudo que de estar en mi lugar tú fueses tan comprensivo.

Nunca se había parado seriamente a pensar en cómo tomaría Aegon la infidelidad de ella de llegar a saberlo, pero en su caso al menos no todo el reino sabía que ella lo engañaba y el no tenía que vivir pensando en con quién estaría ella en ese momento. Además, ella no había tenido ningún bastardo. Pero aún así, se dio cuenta de que posiblemente Aegon a ella jamás la perdonaría.

Toda la angustia salió a modo de lágrimas y un llanto desgarrado que buscaba dejar salir todo lo que ella llevaba en su interior y mantenía ahí para no dañar a nadie de los que amaba, dañándose un poco a sí misma con cada cosa que dejaba dentro. Sabía que a la mañana siguiente se arrepentiría de aquel arrebato, pues hacía daño al príncipe con sus “tonterías” y sus lágrimas, pero en el momento se sentía incapaz de actuar de otro modo, dejándose consolar por los brazos de su hermano hasta que la última lágrima cayó, dejándola tan seca como decían era el desierto rojo de Essos.

-Siempre odié esa canción- murmuró antes de reír, mirándolo a los ojos se decidió a darle un sentido beso cargado de afecto. Esos gestos dulces de su hermano eran los que hacían que no le pesase estar a su lado a pesar de sus defectos, no sabía si el amor que sentían era de hermanos o si él sentía algo más, pero si tenía muy claro que jamás sería capaz de abandonar a ese hombre con el cual le unía aún más que la sangre.- Necesito a Dreamfire. Necesito que dejemos este sitio atrás y sentir que por un momento somos libres de todo... ¿Vienes conmigo?
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Re: ¿La calma precede la tormenta? || Aegon || Flashback

Mensaje por Aegon Targaryen el Sáb Ago 27, 2016 8:52 pm

Mis errores son los que perjudican, no los tuyos –Entonces al escucharla decir que yo lo hacia “lo mejor que podía” me hizo resoplar. Yo podía hacerlo mejor, estaba seguro de eso, en aquel momento no tenia las condiciones para hacerlo pero podía. Me exasperaba saber que no cumplía con las expectativas, ¿pero porque? ¿Qué mierda debe importarme lo que piensa el resto? Sin embargo de forma consciente o inconsciente terminaba intentando satisfacer a las personas. Cuando en verdad solo debía interesarme lo que mi mujer y mis hijos querían de mi, y si les parece mas apropiado, también lo que mi padre quiere de mi. Pero a la fuerza tenía que entender que no podía dejar contentos a todos, con esto no quiero que piensen que soy un ser comparecientes. En absoluto, siempre había sido bastante orgulloso e individualista, mas eso no quiere decir que hiciera las cosas para que los otros las vieran –Nunca decepcionaste a nadie hermanita, y nunca lo harás… No creo que puedas hacerlo - ¿Ella decepcionando? Era perfecta exceptuando sus facultades en combate claro está. Pero Helaena tenía todo lo que padre seguramente quería de una hija, no tenía dudas de que ella era mejor que Rhaenyra en muchos aspectos. Hasta me atrevo a decir que como monarca de estas tierras desempeñaría un mejor trabajo, después de todos a ella el pueblo la respeta mucho mas.

No se van a atrever a hacerlo… -Dije seguro de mis palabras ya que esas mujeres podían ser interesadas pero no idiotas. Simplemente se conformaban por tener un hijo con sangre Targaryen, ellas me usaban a mi y yo las usaba a ellas. Pero de igual manera siempre existía una mínima posibilidad de que algo por el estilo sucediera. En ese caso ya encontraría yo una manera adecuada de resolver esa situación. Entonces ella empezó a decir todo aquello que por un momento me dejo sorprendido, nunca había escuchado palabras como esas viniendo de la boca de mi hermana. ¿Se estaba dejando vencer por la ira?¿Seria ella capaz de matar a alguien? Seguí acariciando su cabello mientras negaba con la cabeza –Tranquila, ya me encargare yo de solucionar todo… Nadie vendrá a atormentarte –Pero ella continuo con su reproche, no me podía molestar, después de todo era lo que se venía guardando hace mucho tiempo. Además valoraba que siempre intentara dejar pasar las cosas, pero todos somos humanos al fin y al cabo –Deja de guiarte por lo que piensan los demás, se sobre eso Hela y no es bueno… La gente siempre opinara y meterá sus narices donde no les corresponde –Le explique intentando poder zanjar aquel tema –Además nunca viste a una de esas mujeres… Ni las conoces… Porque procuro que no sean de nuestro entorno –Reconocí como si aquello fuera algo bueno, simplemente una pequeña cosa positiva dentro de mis defectos.

Consolé el llanto de mi hermana lo mejor que pude, poniéndole el cuerpo a aquella situación que era insostenible. Entonces la tormenta pareció pasar y me sorprendió con un profundo beso en los labios el cual correspondí. Sus palabras también me tomaron por sorpresa, lo pensé unos segundos y asentí –Esta bien… Pero no podemos volver demasiado tarde, no quiero que los niños se despierten y no nos encuentren –Le dije terminando de peinarla mientras llevaba mi boca a su mejilla y depositaba un beso lento que prolongue unos segundos –Te amo… -Murmure en aquel mismo lugar antes de pararme y tomarla de la mano para ayudarla –Anda, vístete…-Le pedi sonriendo para comenzar a prepararme tomando mis cosas sin mucha prisa.
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Re: ¿La calma precede la tormenta? || Aegon || Flashback

Mensaje por Helaena Targaryen el Sáb Ago 27, 2016 8:55 pm

-¿Ves? Eso es lo que te hace un buen esposo, un buen padre y un buen hermano... Siempre sabes consolar a los demás y hacerlo sentir que son valiosos e importantes- susurró ante sus palabras de consuelo, acariciando su rostro. Para ella seguía siendo el rostro de un niño a pesar de que sus ojos se había oscurecido como los de padre, tenía una dejada barba de unos pocos días y los rasgos de la mandíbula se habían endurecido.

Aegon se mostró sumamente sorprendido al entender de lo que su esposa podría llegar a ser capaz en un arrebato momentáneo si alguien aparecía a humillarla y a ser un peligro para sus hijos. Quizás Helaena no fuese capaz de tomar un puñal y derramar la sangre con sus propias manos, pero tenía otros medios a su alcance para que lo único que se ensuciase fuese su consciencia. La princesa no sabía si sería capaz de vivir con aquellos actos que su mente imaginaba, pero tenía claro de que si se diese una situación como aquella, no podría vivir sin haber actuado de esas maneras tan atroces. A fin y al cabo, la locura y la crueldad parecía algo impreso en su pasado, en de todos ellos, siempre acechante en cada Targaryen y ella, por dulce que fuese, no era ajena a aquellos lastres mentales.

-Que no las conozca no significa que no sepa que no existen, que no conozca sus rostros no significa que mi mente no los imagine...- suspiró pesadamente, decidiendo dejar el tema de lado, pues desde luego a nada los llevaría. Su hermano y esposo no iba a cambiar y ella tampoco.- Claro que no volveremos tarde- dijo cuando el llanto se calmó y lo único que sentía era una acuciante necesidad de libertad y aire fresco.- Además, sabes que ahora que Maelon vuelve a dormir en su cuna no vienen nunca... Los gemelos saben que de noche no deben venir a nuestra habitación- por lo que pudieran encontrarse, Helaena había preferido enseñarles eso desde que pudieron comprender que cada uno debía tener su habitación y que de noche uno no debe pasearse por el castillo. Se puso en pie y lo abrazó un instante, oyendo los firmes latidos de su corazón.- Y yo a ti. Nunca voy a dejar de estar a tu lado, para siempre- susurró antes de soltarlo para ir a ponerse alguna ropa cómoda y fácil de poner que le permitiese disfrutar del tiempo con los dragones. Se  calzó unas botas y con el cabello suelto, estuvo lista.- Vayámonos...
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Re: ¿La calma precede la tormenta? || Aegon || Flashback

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